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viernes, 7 de enero de 2011


De Restaurantes
Ni Hao
Calle Silva, 20
Madrid

Comer en la China genuina sin moverse de Madrid

Además de las tiendas al por mayor y los pequeños abastos omnipresentes en cualquier rincón de la ciudad, la ingente colonia china de Madrid ha traído un regalo para los insaciables exploradores de sabores: un soplo de aire fresco a la monótona oferta de restaurantes en los que el arroz tres delicias, el pollo agridulce, los rollitos de primavera y otras, mal llamadas, especialidades del país eran las opciones, con algunas excepciones por supuesto.

Cuando se entra en el Ni Hao es fácil darse cuenta de que se trata de una experiencia curiosa. En primer lugar, casi la totalidad de la clientela es china, el resto extranjeros y españoles algo extravagantes o con apariencia de trotamundos. Los platos que cubren las mesas son atípicos a los que se suelen ver en este tipo de establecimientos, los aromas del local se antojan exóticos pero caseros y la ambientación, sencilla a más no dar, es una evidencia de que no hay concesiones estéticas porque solo se valora el regusto de cada bocado. Un verdadero festín cuyo precio por persona dificilmente excede los 20 euros.

Las camareras/os no hablan casi español y preguntar por las especialidades es una labor casi imposible. No obstante, si uno se relaja y se entrega a la aventura, comer en el Ni Hao es un viaje placentero en sí mismo. La carta es variada y esconde singularidades como patas de gallina, lenguas de pato, sangre de cerdo… pero también ofrece recetas más familiares para paladares occidentales como ternera con puerros, cerdo al estilo sichuan, diferentes tipos de tallarines, arroces y sopas, entre muchas opciones. Sin embargo, el objetivo de mi visita al restaurante fue contundente: probar el huǒguō, que podría traducirse como pote del fuego y que, inexplicablemente, en España se conoce como fondue china.

También conocida como hot pot u olla mongola -se dice que la dieron a conocer los mongoles hace más de mil años, que el norte de China lo popularizó en el resto de Asia y que cada país le aportó alguna variación- , esta comida típica de invierno en China y Taiwán tiene sus seudohomólogos en otros países orientales (sukiyaki tailandés, jigae chongol coreano y shabu-shabu o sukiyaki japonés).

El espectáculo comienza cuando, sobre un hornillo situado en el centro de la mesa, se sirve una cacerola metálica grande y divida en dos áreas. En un lado rellena con el caldo fuerte elegido -picante si así se desea- (sopa de pato, cordero, ternera, pescado, mariscos…. con sus respectivos trozos en la mayoría de los casos). En el otro con el suave -de pollo o verdura-. Además, alrededor de la olla se colocan diferentes platos con los acompañamientos crudos que se hayan pedido (pasta de arroz, tofu, gambas, bolas de pescado, champiñones, setas shiitake, dumplings, fideos chinos, verdura china -hao cai-, algas, espinacas, col china, raíz de bambú, ternera cortada muy fina en lonchas, etc.). Éstos se incorporan en tanda al caldo una vez rompa a hervir y, a los cuatro o cinco minutos, se retiran con palillos y una espumadera individual hasta un bol previamente rellenado con cualquiera de los dos caldos.

A lo largo de la comida, la sopa se mantiene caliente mediante propano o electricidad (la opción original es sobre carbón pero no he encontrado ningún restaurante en Madrid que lo haga de esta forma). El huǒguō se acompaña con una salsa de cacahuete, hollis, soja u otra, para mojar los tropezones que se han cocinado en el caldo justo antes de saborearlos.

Sobre la forma de comer esta especialidad parece que no hay acuerdo. Algunos chinos me han dicho que se debe preparar relajadamente de manera que se coma por tandas, lo que resulta mucho más apetecible, y otros aseguran que se debe meter todo junto y cuando el hot pot vuelva a hervir retirarlo. A mi me gusta la primera sugerencia, sobre todo porque se puede añadir un poco de agua o caldo hirviendo a la olla si fuera necesario durante la comida. Hacia el final del banquete es costumbre que cada comensal casque un huevo en la cacerola y se reparta el caldo.

Acompañé la francachela con una Tsingtao, la cerveza más popular en China que se fabrica con técnicas alemanas en la ciudad de Quingdao, realmente buena y perfecta como maridaje.

En conclusión, me ha encantado comer huǒguō, fundamentalmente porque es una experiencia colectiva, interactiva, sana, lúdica, colorida y sabrosísima. Sólo un aviso para los que se lancen a esta andanza culinaria y quieran disfrutarla con autenticidad: es fundamental disponer de tiempo, unas dos horas, e, indispensable, tener buena compañía (unas cuatro personas como mínimo es ideal) para que como suele ser habitual en las comidas auténticamente satisfactorias y parsimoniosas, la conversación sea otro de los placeres que embelecen los cuatro sentidos.

5 comentarios:

  1. Que bueno es que la comida china este siendo tan explorada y degustada en este momento en Madrid. Soy un gran amante de sus variedades y siempre trato de encontrar nuevos platillos. He podido encontrar muchos lugares muy buenos guiandome en http://blog.just-eat.es

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  2. Que bien hemos comido y que risas!. Un puntazo. Gracias.

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  3. Hola, sabes donde puedo encontrar la salsa de cacahuete que ponen???

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    Respuestas
    1. La salsa de cacahuete también se llama satay o kacang sambal y la puedes encontrar en las tiendas de alimentos e ingredientes de comida china. También la puedes preparar:

      Salsa de cacahuete:
      50 g de cacahuetes pueden ser crudos o tostados, 100 ml de leche de coco, 4 dientes de ajo picados, media cebolla grande picada, 1/4 de canela molida, una cucharadita de guindilla, cayena molida, 1,5 cucharaditas de azúcar moreno y zumo de 1/2 lima.

      Preparación:
      Dorar ligeramente el ajo y la cebolla en aceite de girasol. Con la batidora crear una pasta con los cacahuetes y la leche de coco. Agregamos la canela, la cayena, el azúcar, algo de sal y agua por que espesará demasiado. Cocer el resultado de la mezcla durante unos 10 minutos.
      Volver a batir, probar de sal, azúcar y picante.
      Inmediatamente agregar el zumo de lima y mezclar de nuevo.

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  4. Pues muchísimas gracias!!!, voy a intentarlo ahora mismo.

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